Si aprietas o rechinas los dientes, sobre todo por la noche, es probable que te hayan diagnosticado bruxismo. Y si además estás valorando ortodoncia invisible, es normal que te preguntes si una cosa es compatible con la otra, o si el bruxismo va a complicar el tratamiento antes incluso de empezarlo.
La respuesta corta: en la mayoría de los casos sí es compatible, pero conviene valorarlo antes de empezar, no durante.
¿Por qué genera dudas el bruxismo antes de iniciar el tratamiento?
El bruxismo implica fuerzas de mordida más intensas de lo habitual. Como los alineadores son una férula removible que se ajusta a tus dientes, es razonable preguntarse si esas fuerzas pueden dañarlos, desgastarlos antes de tiempo o interferir en el movimiento dental planificado.
En la práctica, no suele ser un motivo para descartar el tratamiento, pero sí es un factor que el ortodoncista debe tener en cuenta al planificarlo.
Qué se valora antes de empezar
Según indica la Dra. Mª Victoria Alfonso Consuegra, responsable de Dirección Médica y de ortodoncia en Koresdent, antes de iniciar un tratamiento de ortodoncia invisible en un paciente con bruxismo se suele revisar:
- La intensidad del bruxismo y si ya está controlado con una férula de descarga.
- El desgaste dental existente, para valorar si hay que abordarlo antes o en paralelo al tratamiento.
- El estado de la articulación temporomandibular, especialmente si hay antecedentes de molestias o chasquidos.
- El plan de fuerzas y desplazamientos que se va a aplicar con los alineadores, ajustándolo si es necesario al caso concreto.
Esta valoración se hace en la primera consulta, con exploración y, si procede, estudio de la mordida.
¿El bruxismo puede dañar los alineadores?
Puede acelerar su desgaste, especialmente si el bruxismo es intenso y no está controlado. Por eso, en muchos casos se recomienda compaginar el tratamiento con una férula de descarga para las noches, o adaptar el protocolo de cambio de alineadores. Esto no es una norma fija: depende de cada caso y lo determina tu ortodoncista durante el seguimiento.
¿Y si no sé si tengo bruxismo?
Hay signos que pueden orientar: dolor mandibular al despertar, desgaste visible en los bordes de los dientes, dolor de cabeza frecuente por la zona de las sienes o que tu pareja te haya comentado que rechinas los dientes por la noche. Ninguno de estos signos es un diagnóstico por sí solo; si te resultan familiares, es un buen motivo para comentarlo en la valoración inicial, junto con tu interés por la ortodoncia invisible.
En resumen
Tener bruxismo no suele ser un impedimento para hacer ortodoncia invisible, pero sí es un factor que debe evaluarse antes de empezar para planificar el tratamiento con garantías. Cuanto antes se identifique, mejor se puede adaptar el plan a tu caso.
Si ya estás en tratamiento y quieres saber cómo manejar el bruxismo durante la ortodoncia invisible, puedes consultar nuestro artículo específico sobre tratamientos para el bruxismo en pacientes con ortodoncia invisible y nuestra guía sobre la férula dental.
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